Como una noche de verano en la playa, con la brisa del mar susurrandote al oído y con las tenues insinuaciones de millones de estrellas que luchan por protagonismo nocturno, con una luna llena imponente.
Como el fresco rocio de la mañana y el verdor de la pampa al final del invierno, como el azul del cielo o del mar que lo refleja acariciando la costa.
Como el sueño que deseaste se convirtiera en realidad y que fue tomando forma de la manera menos esparada, como la satisfacción de alcanzar ese sueño y empezar a soñar de nuevo.
Como la dulzura del verdadero primer beso, o el papaloteo de mariposas en el estómago ante la cercanía de ese primer amor juvenil.
Como el temor de lo que vendrá y la esperanza de un mejor despertar.
Como el calor de tu hogar de infancia, de los abrazos de la abuela, del desayuno para ir a la escuela, del regazo de mamá y de tu cama en la mañana.
Cientos de sensaciones, miles de sentimientos, millones de maneras para expresar la forma en que imagino, siento y amo a la niña de mi vida...
Te amo hija mía...
jueves, 15 de noviembre de 2007
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