
La Palabra Guanacaste viene del vocablo azteca “Quah-Nacaz-Tlan”, y significa “Lugar junto a los árboles con oreja”
Desde hace ya 184 años, los guanacastecos hemos demostrado que siempre hemos sido hombres y mujeres de lucha, de esfuerzo, de defensa, de coraje y de dedicación; y son estas características las que nos han brindado la oportunidad de defender nuestros ideales y sueños, ya desde la invasión de los filibusteros defendimos el país del que somos parte, nuestro sueño de desarrollo y nuestro deseo de libertad.
Las voces de guanacastecos invaluables se han escuchado en la historia, sobreviviendo al tiempo, enseñando y recordando esa voluntad noble e inquebrantable del guanacasteco, que lucha, que ama al calor del corral, que sueña mirando a la luna, que piensa mirando hacia el mar y que siente en la sangre el valor de su tierra, de su Guanacaste.
Poetas, sabaneros, parteras, agricultores, profesionales, educadores, músicos y hasta un Presidente de la República, Guanacaste han contribuido con el desarrollo de Costa Rica y ha forjado su identidad cultural.
Quien no ha sentido en la sangre el “Espíritu Guanacasteco” al escuchar una marimba, una espanta perros, un grito sabanero, el bramar del ganado, el olor a tortilla donde la abuela, hecha a pura palmada y cocina de leña.
Quien no ha sentido como el alma se hace chiquita y como el pecho se llena de aire cuando lejos del Guanacaste, algo nos lo hace recordar, recordar nuestra infancia corriendo por los potreros del abuelo, jugando al sabanero, montando terneros, bordando con la abuela, ordeñando, aprendiendo a cultivar la tierra, jugando con ella.
Somos parte de Guanacaste, somos Santacruceños, tenemos dentro de nosotros mismos recuerdos, sueños, ideales, valores, y deseos que nos llenan de orgullo, que nos inspiran y que nos invitan a luchar por conservar lo que fue nuestro, y pronto será de nuestros hijos y nietos.
Pero que vamos a entregarles, que hemos hecho por mejorar lo que alguna vez nos dieron nuestros padres y abuelos.
Hoy la finca es diferente, la finca no es solo del abuelo, o del padre, la finca es de todos, la finca es nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestra Santa Cruz, nuestro Guanacaste.
Ese “Lugar junto a los árboles con orejas”, ha crecido y nuestra responsabilidad también, y al igual que quienes estuvieron hace más de 184 años lograron que este Guanacaste creciera, hoy es nuestra obligación hacerlo para quienes esperan, tal y como esperamos nosotros.
Santa Cruz necesita de personas con identidad y nobleza guanacasteca y santacruceña para tomar las riendas del destino al que deseamos llegar, Santa Cruz necesita de personas críticas, pensantes, independientes que trabajen por alcanzar el desarrollo, como herencia para nuestros hijos y nietos.