miércoles, 10 de septiembre de 2008

Esperanza...

Para tí...

En las noches de soledad, miro en el cielo infinito el espacio perdido que pudiera ocupar, mi grito de amor, mi eterno fervor, por ser de tu vida el más grande devoto. 

En el frío silencio de mi soledad, he podido encontrar el valor de tu ausencia, el valor de tu risa, el valor de tu ser. Que guía, que ilumina, que abraza en su seno el calor de mi vida y permite en mi alma la razón de vivir. 

En la ausencia de mi esperanza, has nacido con fuerza ganando lugar, luchando con monstruos que no han de ganar y mostrando que cielo se puede alcanza, con solo desear, con solo soñar, con solo a tu lado estar. 

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